Aún conservo la foto de mi gatito Lulo, que por razones desconocidas desapareció. Cuando estoy buscando alguna foto o saco alguna con mi celular, ahí está el recuerdo de mi entrañable amigo. Sentado en mi falda mientras descalza veía la tele en el sofá de mi sala.
Tenía dos hermosos gatitos (mira las fotos aquí). Uno de ellos apareció de la nada, ya adulto, para hacernos compañía, pero un auto lo atropelló. Y Lulo. ¡Oh, Lulo! Lo crié desde bebé y lo acostumbré a estar a mi lado. Ahora me hace una falta inmensa mientras escribo esto.
¿Tienes mascotas? ¡Me encantan! Tengo dos hermosos chihuahuas que se llaman Mío y Tuyo (si vieras a los niños preguntarme cuál es el mío y cuál el de ellos). Y los tengo desde que nacieron de mi fallecida perrita Mía.
Y siempre digo… ¿Es que existe en la tierra algo tan leal como una mascota? ¿Por qué conectamos tanto, a este nivel interior (¡si no hablan!), que cuando se van nos hacen falta? ¿Qué opinas?