Recientemente consulté a un cliente. Le di algunas sugerencias para incrementar tanto la cantidad de clientes como sus ingresos.
Para mi sorpresa, me contestó decepcionada: “¡Eso yo lo sabía!”. Es decir, no era algo nuevo. Ya conocía las estrategias y las sugerencias que le había dado. Eso me hizo pensar en mis tiempos, cuando estaba en las ventas directas. Cuando no tenía auto y todo era una experiencia nueva para mí.
En mi grupo había 250 mujeres. TODAS tenían auto menos yo. Algunas tenían años de experiencia y otras eran principiantes como yo. Sin embargo, mantuve desde el comienzo la posición #1 durante cuatro meses consecutivos en ventas. ¿Qué diferencia existía entre ese grupo y esta servidora?
La diferencia entre saber y actuar
Cuando tomábamos el entrenamiento semanal los lunes en la noche, mi maestra nos repetía las siguientes estrategias:
- Habla con 10 clientes potenciales diarios
- Reserva 2 faciales diarios
- Haz 3 faciales semanales
- Haz 2 clases semanales
- Entrevista a todos para que formen parte de tu equipo
El martes temprano andaba en la calle buscando esos clientes potenciales, llamando por teléfono y hablando con comerciantes, y no descansaba hasta que había reservado 2 faciales y 2 clases.
No me importaba que estuviera cansada. Mi maestra hacía $750,000 anuales. Manejaba un auto gratis marca Cadillac y viajaba por el mundo gracias a la empresa. Si ella puede, ¿por qué no yo?
Sin embargo, la gran mayoría del grupo no hacía nada. SABÍAN que tenían que hacerlo pero no ACTUABAN según las sugerencias que se les daba.
Y ahí está la gran diferencia, amado empresario. ¿Estás tomando acción con la información que se te da? Recuerda, nada sucede hasta que alguien HACE algo.
Nota: Tal vez pierda a mi cliente por comentar esto. Pero lo importante es que se llevará consigo la lección que ha marcado mi vida personal y empresarial. Y ese es el objetivo.
Pregunta: ¿Qué cambios o acciones tomaste en tu negocio sin los cuales no habrías experimentado los resultados que alcanzaste? Comparte en el siguiente formulario.
Diana Fontanez
www.lareinadelmercadeo.com